Artes escénicas y sostenibilidad

 

En los últimos años, el concepto de sostenibilidad ha dejado de ser una cuestión exclusiva del activismo medioambiental para convertirse en un eje transversal en múltiples sectores. La cultura, y más concretamente las artes escénicas y la música, no son una excepción. 

¿Qué entendemos por sostenibilidad en artes escénicas?

Aplicada a la gestión cultural, la sostenibilidad no se limita solo a reducir residuos o reciclar materiales. Implica también:

  • Sostenibilidad medioambiental: reducir el impacto ecológico de nuestras producciones (desde la escenografía hasta la movilidad del equipo y el público).

  • Sostenibilidad social: generar empleo digno, accesibilidad real y vinculación con las comunidades.

  • Sostenibilidad económica: modelos de producción viables, con estructuras flexibles y capacidad de adaptarse a crisis o cambios de contexto.


¿Cómo se traduce esto en un proyecto escénico o musical?

Aquí van algunos ejemplos concretos:

  • Diseño escenográfico reutilizable: usar materiales reciclados o modulares que puedan transformarse y adaptarse a distintas obras.

  • Transporte responsable: planificar giras que reduzcan desplazamientos innecesarios o colaborar con compañías locales para reducir emisiones.

  • Programación ética y diversa: apoyar la creación emergente y fomentar la equidad.

  • Consumo energético: optimizar ensayos y funciones, o usar espacios con políticas verdes.


¿Qué implica para el artista?

Para quienes crean e interpretan, la sostenibilidad puede parecer una limitación, pero también es una oportunidad para repensar la práctica artística desde un lugar más consciente y comprometido.

  • Nos invita a ser parte activa de la solución: preguntarnos cómo impacta nuestro arte en el entorno y en las personas que lo hacen posible.

  • Impulsa nuevas formas de creación: desde el site-specific hasta el teatro comunitario, muchas propuestas sostenibles nacen de repensar los formatos, los espacios y los modos de relación.

  • Exige coherencia: si hablamos desde el escenario de transformación social, el proceso también debe ser coherente con el mensaje.


En un contexto global en el que la cultura no puede permitirse vivir de espaldas a las urgencias del presente, integrar la sostenibilidad en la gestión escénica y musical es una manera de cuidar lo que hacemos, a quienes lo hacen posible y al mundo que habitamos.

¿Ya lo estás aplicando en tus proyectos? ¿Qué buenas prácticas conoces o te inspiran? ¡Hablemos de ello!

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